Acerca de Laura Cox, Especialista en Estilo de Vida con Ostomía

Telling someone you have an ostomy
por:Publicado17 de Agosto de 2016Sin Comentarios

Acerca de Laura Cox

Cuando era joven, pensaba que era invencible. Era una niña saludable, más allá de los resfríos anuales o las infecciones de oído. Era una corredora ávida, una alumna con excelentes calificaciones, tocaba el tambor mayor en la banda musical de la escuela secundaria. Nadie espera jamás que su vida dé un giro brusco para peor, pero a los 18 años, la mía lo dio. Después de un mes de sufrir diversos síntomas, fui diagnosticada con Colitis Ulcerosa. En ese entonces pensaba que la única forma en que este diagnóstico podría afectar mi vida era que debía tomar tres pastillas al día. Pienso que mi optimismo ciego en verdad me ayudó a lidiar con el diagnóstico en ese momento.

Cuando terminé la escuela secundaria, fui aceptada en el lugar de mis sueños, la Universidad de Kansas. Asistí a las clases de orientación, conocí a mi compañera de cuarto y me inscribí en las clases. Una semana antes de la fecha en que tenía planeado mudarme, fui internada en el hospital y allí permanecí durante dos semanas. Profundamente deprimida, sabía que sería muy arriesgado asistir a una universidad fuera del estado. Esa fue la primera vez, pero por cierto no la última, que mi enfermedad se interpuso en un sueño por el que había trabajado arduamente. Tuve que arrojar ese sueño por la ventana y asistir a una universidad local para seguir viviendo en casa.

A medida que avanzaba mi enfermedad y se agravaba mi estado, comenzaron a darme 60 mg de prednisona, 10 mg/kg de Remicade y tenía que internarme una vez cada tres meses aproximadamente. Durante dos años, nunca estuve en remisión. Cada día era insoportable y agotador.

A pesar de los retos que debía enfrentar, intentaba encararlos de la mejor manera posible. Este desafío era reconfortante y pensar en mi próxima aventura me ayudaba a soportar mis internaciones en el hospital y a seguir teniendo esperanzas.

Había estado relativamente bien durante un par de meses, por lo que mi novio de aquel entonces y yo decidimos hacer un viaje a Irlanda. Sacamos nuestros pasajes de avión y planificamos nuestra próxima aventura. Dos días antes de la fecha prevista del viaje comencé a sentir dolor. Llamé a mi médico, quien me examinó al día siguiente. Me dijo que no podía irme del país debido a que mi colon estaba extremadamente inflamado. Mi novio y yo perdimos muchísimo dinero y, por primera vez, sentí que era una carga para mis seres queridos.

A medida que avanzaba mi enfermedad, el Remicade era cada vez menos eficaz. Mi médico y yo decidimos que era el momento de extirpar el colon. Me dijo que podría hacerlo ese año, o que podríamos esperar, pero que en definitiva habría que extirparlo de todas maneras.

El 18 de diciembre de 2011 era la fecha de mi cirugía. Me dijeron que podrían hacerme una colostomía total con ileostomía terminal, o una colostomía total con reservorio en J e ileostomía de desviación. Me desperté con un reservorio en J e ileostomía de desviación. La primera vez que vi mi estoma, me embargó una gran alegría. Para mí, era un paso en la dirección correcta. De este modo iba a recuperar mi vida nuevamente. La segunda noche que permanecí en el hospital me desperté con fiebre alta, taquicardia y vómitos continuos. Lo último que recuerdo de un lapso de 3 días fue a los médicos introduciendo una sonda nasogástrica por mi garganta. Tuve un cuadro de sepsis y fui trasladada a la unidad de cuidados intensivos. Tengo un solo recuerdo de aquellos tres días: tres médicos intentando colocarme una vía arterial. Estaba tan deshidratada que les llevó cerca de dos horas de intentos antes de poder colocarla satisfactoriamente.

Después de permanecer 19 días en el hospital con múltiples complicaciones, fui dada de alta. En ese momento, me di cuenta de que podría sentir pena por mí misma. Podría quejarme y preguntarme: “¿Por qué a mí?” o bien podría ser productiva. Decidí comenzar un canal de YouTube llamado “Ostomystory” para hablar acerca de las dificultades, las tribulaciones y los hermosos momentos de la vida con una ostomía. Me dedico especialmente a las personas con ileostomías y colostomías. También tengo seguidores con Enfermedad Inflamatoria Intestinal, diversos tipos de cáncer, urostomías, Síndrome de Ehlers Danlos y personas ostomizadas a causa de accidentes u otras circunstancias. Me di cuenta que al crear un “espacio seguro” en línea para que las personas se sientan escuchadas y formando parte de una comunidad no solo los estaba ayudando a ellos sino a mí también.

Después de casi dos años de realizar videos, me contactó un productor del programa “Tosh.0” de Comedy Central. Yo conocía su estilo de humor y no estaba segura de si ésta era la mejor manera de difundir mi mensaje. Mi meta ha sido generar conciencia sobre la ostomía, normalizar las ostomías tanto como pueda y mostrar que se puede vivir una vida normal, productiva y maravillosa con una ostomía. Me debatí interiormente durante un par de meses pensando en la oferta, antes de decidir aceptarla.

El resultado fue mejor de lo que podría haber imaginado, y la reacción de la comunidad de personas con ostomía fue abrumadoramente positiva. A través de mi episodio en Tosh.0, Shield HealthCare me descubrió. Me ofrecieron el título de “Especialista en Estilo de Vida con Ostomía”. Mi meta al trabajar con Shield HealthCare sigue siendo generar conciencia, normalizar y educar acerca de la vida con una ostomía. Quiero alentar a las personas con ostomía a vivir una vida feliz, saludable y plena.

Espero poder brindarles mis puntos de vista sobre la vida con ostomía, compartir recomendaciones sobre cosas que he aprendido a lo largo del camino y responder sus preguntas para facilitarles la vida cotidiana. Agradezco a Shield HealthCare que nos ofrece esta plataforma para expandir nuestra comunidad.

 

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