Cuidar de mi hijo paralítico: Una nueva perspectiva de vida

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por:Publicado19 de Agosto de 2016Sin Comentarios

Cuidar de mi hijo paralítico: Una nueva perspectiva de vida

Hace cuatro años, recibí el primer premio y me convertí en cuidadora. Poco sabía yo que ganaría este premio, pero después de ser nominada y de ganar este galardón, nunca he vuelto a sacar el trofeo del estante. Un desafortunado accidente de auto me trajo a este camino. Por culpa de que dos hombres decidieron perseguir a otro en la carretera, mi hijo quedó paralítico del cuello para abajo.

Hace cuatro años, recibí el primer premio y me convertí en cuidadora. Poco sabía yo que ganaría este premio, pero después de ser nominada y de ganar este galardón, nunca he vuelto a sacar el trofeo del estante. Un desafortunado accidente de auto me trajo a este camino. Por culpa de que dos hombres decidieron perseguir a otro en la carretera, mi hijo quedó paralítico del cuello para abajo.

Un acontecimiento que me cambió la vida y a la vez me dio una perspectiva diferente.

  1. No dar nada por sentado. Nada está prometido. Hay que vivir cada día como si fuera el último.
  2. No preocuparse por lo que la gente diga o piense. Las personas miran fijamente a mi hijo todo el tiempo porque “se ve diferente”. Él apenas si se da cuenta. Yo me planteé que si él no estaba molesto con esto entonces porqué debería estarlo yo.
  3. Sonreír sin ninguna razón. Los niños suelen ser más felices que los adultos porque la vida aún no ha transcurrido para ellos. Mi hijo sufrió una lesión tan grande a una edad tan temprana que ni siquiera recuerda lo que es caminar. Estar en silla de ruedas es toda la vida que él conoce. Ver a mi hijo o pensar en él me dibuja una sonrisa en la cara porque así es como yo lo veo.
  4. Adaptación. Una tragedia requiere que uno deba adaptarse a la nueva situación. Si puedo adaptarme al nuevo estilo de vida de mi hijo, puedo adaptarme a todo. Este hecho no solo me dio una perspectiva diferente, sino que además me ayudó a encontrarme y aceptarme. Mi hijo me ayudó a aprender que en lugar de quejarse o llorar por la lucha que nos toca, debemos abrazarla y celebrarla. Uno puede aprender más de un hijo de lo que podemos imaginar.

La recompensa fue darme una perspectiva diferente para un estilo de vida mejor, pero también fue tener a alguien que depende exclusivamente de mí y saber que he ayudado en su evolución y en el progreso en todos los aspectos de su vida.

Quiero agradecer especialmente a Candice M. por compartir estas valiosas lecciones de vida como cuidadora de su hijo.

 

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