Viajando con una ostomía

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por:Publicado5 de Enero de 2017Sin Comentarios

Viajando con una ostomía

Viajar puede ser estresante para cualquiera. La combinación de multitudes desbordantes, controles de seguridad aleatorios y las voces monótonas de los altavoces son motivo suficiente para dejar exhausto al viajero más experimentado. Si sumamos una bolsa de ostomía a esta combinación…¡sin dudas puede resultar un día agotador!

He viajado bastante con mi ostomía en los últimos dos años. He tenido experiencias muy diversas y finalmente descubrí una gran rutina que me facilita mucho las cosas en los aeropuertos y los aviones.

Quisiera describirles dos experiencias de las que más aprendí. La primera de ellas fue tres meses después de mi cirugía de ileostomía. Yo volaba de Chicago a Phoenix y estaba extremadamente nerviosa. Me habían dicho en un grupo de apoyo para personas con ostomía que las autoridades de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) tenían conocimiento de qué era una ostomía. Yo imaginaba que cuando atravesaría el control de seguridad debía informar a las autoridades que tenía una ostomía, en lugar de arriesgarme a que me palparan. Cuando se lo dije a uno de los empleados, él me apartó de la fila y le preguntó a su colega qué era una ostomía. Tampoco sabía, por lo que palparon mi estómago y revisaron mis manos para ver si tenían algún residuo peligroso.

Aprendí tres cosas de esta experiencia. La primera, no informes a las autoridades de TSA que tienes una ostomía. No tengo problemas si paso por los controles de seguridad y no digo nada al respecto. Es más probable que te detengan si dices que la tienes. La segunda, vacía tu ostomía antes de atravesar el control para que no haya ningún bulto visible a través de tu ropa. La tercera, esta experiencia no tiene porqué ser embarazosa. Considero que la mejor manera de abordar situaciones como éstas es con paciencia, una gran sonrisa y una explicación breve y resumida de lo que es una ostomía.

La segunda experiencia de aprendizaje fue cuando estaba arriba del avión. Tenía por delante un vuelo de tres horas hasta mi destino. Cuando llevaba una hora de viaje, en vez de molestar a mis compañeros de asiento, decidí “hacer eructar” a mi equipo de ostomía porque tenía gases acumulados en mi bolsa de ostomía. Suave y discretamente “hice eructar” a mi ostomía y me di cuenta de que no eran gases. Me sentí tan tonta por no haber ido al baño en cambio. Me levanté (aun cuando estaba encendida la señal de mantener el cinturón de seguridad abrochado) y corrí al baño a limpiarme.

También aprendí tres cosas de esta experiencia. La primera, aunque pienses que no es necesario ir al baño para dejar salir los gases, debes ir de todas maneras. Es mejor estar seguro que lamentarse luego. La segunda, utiliza gotas neutralizantes de olores antes de viajar. Esto te hará menos aprehensivo acerca de los posibles olores que puedan producirse al vaciar o eliminar los gases de tu bolsa. La tercera, siempre viajo con una toalla pequeña en mi maleta de mano, para el caso en que deba higienizarme. Las toallas de papel no me resultan adecuadas.

Algunos insumos importantes para llevar en la maleta cuando viajas con una ostomía:

  • Una toalla de manos o de cara para limpiarse
  • Sanitizante de manos
  • Boquillas precortadas para no tener que llevar tijeras en la maleta de mano
  • Bolsas de ostomía. Siempre llevo todos los insumos conmigo en caso de que se pierda mi equipaje
  • Talco para estoma
  • Pasta adhesiva para estoma
  • Tijeras de seguridad (si no te sientes cómodo precortando tus boquillas)
  • Todas las pastillas que necesites para el viaje
  • Un par de pantalones deportivos y una remera liviana para el caso de que se produzcan pérdidas
  • Jugo de uvas. Siempre lo compro después del control de seguridad y lo pongo en mi maleta en caso de que se produzca alguna obstrucción
  • Algún bocadillo, por ejemplo unas galletas, que me permiten retener el agua y mantenerme hidratada
  • Insumos adicionales. Con el clima y los vuelos impredecibles, siempre es mejor llevar insumos extras, más allá de lo que piensas que puedes necesitar

El mejor consejo que puedo brindar acerca de viajar con una ostomía es que uno debe manejar las cosas a medida que se presentan. He volado al menos una docena de veces y nada salió mal (incluido un vuelo trasatlántico de 13 horas). Preocuparse solo va en desmedro de la experiencia. Debemos estar preparados para enfrentar distintas situaciones, pero esperemos que siempre ocurra lo mejor. Si debes resolver algún problema, no permitas que esto arruine tus vacaciones. Intenta mantener una actitud positiva y lidiar con el problema, luego sigue adelante. Recuerda, tú eres capaz de manejar cualquier inconveniente que se presente en el camino. Espero que todos se mantengan saludables y felices. ¡Buen viaje!

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