El cuidador hombre que permanece oculto

El cuidador hombre
por:Publicado11 de Septiembre de 2017Sin Comentarios

Arriba: James Dotson (con su mamá, Edith) es solo uno de los tantos cuidadores hombres que existen a lo largo del país. Foto de Jared Soares. Artículo original de Christina Ianzito, AARP

Mucha gente no tiene conciencia de que el 40% de los cuidadores son hombres, y que necesitan recibir apoyo.

Cuando penamos en los cuidadores familiares, solemos pensar en las mujeres. Y que de hecho la cuidadora típica es una mujer de mediana edad que cuida a un familiar, o a su madre.

Pero la cara del cuidado en Estados Unidos está cambiando rápidamente, de acuerdo a “Breaking Stereotypes: Spotlight on Male Family Caregivers” (Rompiendo estereotipos: una mirada sobre los cuidadores familiares hombres) un informe reciente de AARP. Ocho años atrás, solo el 34% de los cuidadores encuestados eran hombres. En la actualidad el 40% de los estadounidenses que cuidan a un ser querido son hombres.

En muchos aspectos, los cuidadores hombres se parecen a sus contrapartes femeninas. Ambos manifiestan que no tienen muchas opciones al momento de asumir sus responsabilidades como cuidadores, ya sea que deban cuidar de un padre, una esposa o pareja, u otro familiar. Ambos son más proclives a sufrir problemas de salud y depresión que los no cuidadores. Ambos suelen manejar no solamente las finanzas y el cuidado médico, sino también brindar cuidado personal, inclusive ayudan al ser querido a comer, bañarse, vestirse e higienizarse.

Pero el informe AARP — elaborado en base a grupos de análisis de todo el país — sugirió que también podrían existir diferencias entre los cuidadores hombres y las cuidadoras mujeres.

Los hombres, por ejemplo, pueden sentirse más incómodos con el cuidado personal en la práctica, si bien tales interacciones íntimas pueden resultar difíciles para cuidadores de cualquier género, sostiene el autor del informe Jean Accius, vicepresidente del Instituto de Política Pública AARP. Según sostiene, este cuidado personal puede resultar particularmente arduo para aquellos hombres que no han pasado tiempo en las trincheras de la crianza de los hijos, haciendo cosas como cambiar pañales y ayudar con el baño.

Otra diferencia que los hombres observan entre ellos y las cuidadoras mujeres: según sostienen, son menos proclives a abrirse a terceros cuando se sienten estresados o abrumados por las responsabilidades del cuidado.

Éste fue el caso de James Dotson de Silver Spring, Md., quien ha venido cuidado a su mamá Edith durante los últimos seis años. Si bien muchos familiares viven en la misma zona — Edith hasta tiene bisnietos — le llevó años hacerles saber lo agotado que estaba de ser el cuidador principal. (Edith tiene enfermedad de Alzheimer, entre otras complicaciones.) Entonces, durante una llamada en conferencia con un grupo de familiares para ponerlos al día sobre el estado de salud de Edith, según relató, “rompí en llanto”.

Este artículo fue adaptado y traducido de este de AARP.

Publicar un comentario en la entrada